Valida primero la estructura: por sí sola no resuelve nada
El primer paso para validar una dirección consiste en separar la parte local anterior a la arroba del dominio posterior, normalizar mayúsculas y minúsculas y rechazar formatos que el analizador no puede procesar: dominios ausentes, espacios pegados en medio, caracteres no permitidos y separadores duplicados.
Comprobar la estructura es barato y no demuestra nada sobre la entrega. Cualquier cadena plausible puede superarla. Puedes validar el formato a la perfección y aun así tener un buzón que se cerró hace dos años; por eso no nos detenemos aquí: una herramienta que solo afirma validar el formato en realidad valida muy poco.